16 Octubre 2013.
Para situarnos con el ser esencial que habita en nuestro interior, el valor del juicio, debe ser anulado, y en su lugar, observar y analizar los hechos con la perspectiva de la evolución, ( el aquí y ahora). El análisis objetivo de los hechos, nos alejan del personaje creado, y nos acerca a la consciencia del ser esencial, (el potencial interior).
Tenemos que situarnos en el origen de las cosas (sentimientos y pensamientos bloqueados por la conciencia ancestral), para hallar la raíz, que que desequilibra al individuo en el aquí y el ahora, anulando su verdadero o, gran parte de su potencial interior y esencial.
En la antigüedad, las sociedades se basaban en el poder de las guerras, (los más fuertes conquistaban a los más débiles). Los territorios ocupados, pasaban de unos a otros. Aniquilar al enemigo conquistado, era la realidad de aquellos tiempos, y, el esclavizar a una parte de ellos (los conquistados).
Hay que entender, que en la evolución humana, lo que prima, y ha primado siempre en primera instancia, ha sido la supervivencia. Cuando parte de las poblaciones sometidas eran esclavizadas, los esclavos, difícilmente, pensaban en la libertad. Aunque haya habido a lo largo de la historia, lideres que han liberado a sus pueblos esclavos.
Pero la mayoría, agradecía a sus dioses o, al tirano conquistador, (por el sentimiento de supervivencia innato en la especie humana), el haber sobrevivido. En esa supervivencia, la prioridad del individuo era, asegurar la vida de los suyos. En estas estructuras de vida antigua y esclavizadas, la individualidad y la libertad, podían ser un riesgo y un peligro para todo el clan, que se sujetaba a la supervivencia.
Esta conciencia ha ido disminuyendo a lo largo de la historia, pero aún quedan pinceladas en la conciencia ancestral, que en nuestros días y en las sociedades modernas, ocasionan grandes desequilibrios emocionales.
El chantaje emocional, pretende y consigue en la mayoría de los casos, mermar la voluntad del otro. Que abandone la idea de libertad y, que no actúe, según siente en su ser esencial, en este espacio-tiempo-vida.
En la antigüedad, esta manipulación, de la voluntad del otro, podía tener una razón de ser. El acto de sobrevivir era una realidad palpable y prioritaria.
A lo largo del tiempo, (generaciones), esta conciencia manipuladora, se ha ido heredando, aunque la causa y la raíz, de lo que lo provocaron, haya desaparecido.
Tener en cuenta que, la conciencia asegura la supervivencia del individuo, no la Vida en Mayúsculas, (la auto-realización). La conciencia, al no pertenecer al tiempo biológico (lineal), sino, al tiempo interno (atempotal), ha ido traspasando de generación en generación, el acto de manipular la voluntad del otro, como el bien supremo, de la supervivencia para todo el clan.
En nuestros días y en las sociedades modernas, no tiene razón de ser. Pero siguen existiendo las pinceladas heredadas en la conciencia del individuo. Excepto la persona, que es consciente de ser un manipulador y de saber que esta manipulando, la mayoría de los individuos, ejercen el chantaje emocional, sin saber que lo están ejerciendo. Creen que es por el bien del otro, el bien propio, y, como consecuencia, el bien de todo un entrono, (el clan). La familia, los hijos, los padres, el trabajo etc...
El chantaje emocional, siempre va acompañado, del sentimiento de culpa. Sin el sentimiento de culpa, el chantaje emocional es nulo, (no funciona). Por eso siempre, que un individuo se halle en medio de un chantaje emocional, se le hará sentir (se sentirá) culpable de la desgracia del otro y del entorno.
Cuando el individuo provoca el chantaje emocional, la mayoría de las veces lo hace inconscientemente. Ve,(cree ver), la desgracia a corto, medio y largo tiempo,
Por eso, cada lector, que se pare y medite en las situaciones emocionales y /o afectivas en las que se encuentra, y, en las que ejerce hacia los más próximos, es fácil, que se esté en algún chantaje emocional, o se este ejerciendo, sin darse cuenta de ello.
La voluntad, es el motor del individuo. Mermar la voluntad, (su) voluntad, es el desequilibrio personal. La bajo auto-estima, es una realidad en las sociedades modernas, ésta viene dada, por el desequilibrio entre, lo que se cree ser (personaje con la voluntad mermada), y el ser esencial, el "Yo esencial" único e irrepetible en espacio-tiempo-vida.
Como se ha mencionado en capítulos anteriores, la culpa debe ser desechada. No aceptada.
No se es culpable por ser inconsciente, forma parte del proceso de la evolución humana, (el estar inconscientes de muchas experiencias vividas). Pero, la propia evolución humana, demandada la consciencia en el aquí y el ahora.
Retroceder en el tiempo y auto-inculparse es un error, que sólo agrandará la insatisfacción, y sumará más culpa (sentimiento destructivo). Hay que situarse en el presente, (el cajón central), el aquí y el ahora, en la consciencia adquirida. En el "Yo maduro y esencial" del individuo, sin culpar, ni auto-inculparse.
No permitir el chantaje emocional y meditar si se está ejerciendo.
Reconocer al otro como ser esencial, libre y auto-realizable, en este espacio-tiempo vida.
Reconocerse a si mismo, como ser esencial, libre y auto-realizable, en este espacio-tiempo-vida.
Anular el valor del juicio, hacia los demás y uno mismo.
Juzgar y juzgarse, no permite la objetividad de los hechos. El valor del juicio, siempre se aplica para culpar a alguien,o negar la propia culpa. Pero tanto si se culpa, como si se huye de la culpa, el individuo está en una espiral negativa de desequilibrio. En ambos casos, hay una lucha interna, entre la conciencia ancestral que necesita culpar o, huir de la culpa, y la consciencia esencial, que sabe, que la culpa no existe.
La voluntad es un motor, que ha sido ralentizado, a lo largo de la historia de la humanidad. Por inercia, se tiende a culpar, ya sea al otro, los otros, la vida, las circunstancias, el país, la política, etc...siempre se hallaran multitud de culpables.
La voluntad propia, (del indviduo), no puede quedar delegada en los otros, en lo que haya sucedido, o en las circunstancias actuales o, pasadas. La voluntad debe ser ejercida, desde el aquí y el ahora, desde la objetividad evolutiva de los sucesos, para anular las raíces que provocan el desequilibrio emocional.
Gran parte de la voluntad, está secuestrada en la conciencia ancestral (pinceladas en la sociedades modernas), pero suficientes, para provocar el desequilibrio emocional, la insatisfacción, la frustración y el sentimiento de fracaso.
La voluntad debe colocarse, en el aquí y el ahora. En el ser esencial, no en el personaje creado, y la herencia adquirida en la conciencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario