28 Octubre 2013
El Yo superior, El Yo inferior.
El individuo está dividido en dos yoes: El yo superior o esencial, y el yo inferior.
El Yo superior, o Esencial obedece a la esencia divina que posee, y que es única e irrepetible en este espacio-tiempo-vida. El Yo Esencial va ligado a la consciencia de vida, la autorrealización y a la manifestación de todo su potencial interior. La vida en tiempo presente.
El Yo inferior obedece al personaje, a un diseño estándar, a una vida limitada a la supervivencia, sin realización personal, ni voluntad propia. La lucha siempre está presente.
El Yo superior ejerce su voluntad humana y divina (las cualidades del ser humano).
El yo inferior vive por la voluntad ajena. Puede llegar a ignorar, cual es su voluntad real, si la consciencia está completamente bloqueada por la conciencia ancestral.
Es frecuente que el ser humano se halle en una lucha interior, en alguna clase de desequilibrio emocional. Este desequilibrio viene dado por sus dos naturalezas. Una real (el yo esencial), la otra impuesta (el yo inferior).
La consciencia, el Yo esencial empuja para manifestarse y fluir en la vida del individuo, y el yo inferior frena y reprime, bloqueando la consciencia. El miedo que habita en la conciencia ancestral (heredada), se impone para asegurar la supervivencia del individuo. Pero en su afán de proteger la vida (supervivencia), no sólo no la protege, sino, que la desnaturaliza. La conciencia al pertenecer al tiempo interno (atemporal), ignora que el individuo moderno del siglo XXI (Era de Acuario), se halla en un tiempo-espacio, donde la vida empuja para sustituir la supervivencia.
A pesar de que el individuo sabe que está en el siglo XXI con un gran avance en todo a través de la evolución, su conciencia sigue impregnada de pinceladas heredadas.
Esta herencia debe desecharse (desecharse). Como todas las herencias, el individuo decide por voluntad propia si aceptarla o no. Hay herencias con beneficios, y las hay con déficits. La herencia ancestral es una herencia con un grado muy alto de déficit para la vida en el aquí y ahora del presente.
En todo el Universo, en cada existencia creada: Mundo mineral, vegetal y animal, está en movimiento.
Por más densa e inmóvil que nos parezca una estructura, sus átomos están en movimiento. La visión humana no ve, ni capta el movimiento de muchos elementos y estructuras sólidas, la visión es limitada.
El movimiento genera una vibración, todo vibra, y la vibración marca una frecuencia. Cuánta más densa es la vibración y más larga es la frecuencia y más lento es el movimiento. Ejemplo: una roca vibra, genera una frecuencia constante en esa vibración, su movimiento es tan lento, que a los ojos humanos la roca está inmóvil.
La vibración y la frecuencia del agua no es tan densa, podemos captar su movimiento a través del aire, y de las leyes físicas. El aire no es visible en su movimiento, su densidad es muy baja, al igual que los otros gases.
El movimiento, la vibración y la frecuencia en el ser humano, está dictada por la evolución. A menor evolución humana el movimiento es mas tosco, (violento), la vibración se ubica en los miedos ancestrales, los enemigos creados, la supeditación, el valor de juicio, la condena, linchamientos de todo tipo, ya sean emocionales, físicos, psíquicos, en la carencia, la infravaloración, la no consciencia del valor de la vida etc...y va marcado una frecuencia.
A medida que el ser humano sube su vibración (sube de consciencia), reduce la frecuencia, el movimiento es algo menos tosco. Si damos una ojeada a la historia de la humanidad, veremos que la violencia está en todas partes, pero, ha cambiado sus formas, y su frecuencia. Es menos tosca, en su aplicación. Cuanto más sube la vibración en el ser humano, menos densa (violenta), es la vida.
La vibración va de la más densa (odio) a la más sutil (amor). El ser humano se proyecta en la vibración exterior (del universo, del país, de su clan) a través de su vibración interior (afinidad).
En esta proyección el ser humano va marcando una frecuencia, y con ella un movimiento de acción. El ser humano actúa, es un ser resolutivo.
Veamos como resuelve el ser humano los problemas que le genera la vida (sus experiencias)
Las resuelve según su vibración. El que vibra con la violencia, sólo halla respuesta en la violencia. La violencia posee una gran gama de matices. Violencia física, emocional, psíquica. Y en cada uno de los apartados multiples facetas.
A medida que el ser humano toma consciencia, y abandona parte de la vibración de violencia, abandona su frecuencia. El grado cambia. Es un avance, pero es un avance menor, sigue siendo violencia.
El estar en una u otra vibración, (todas las gamas existentes entre el odio y el amor), es un acto de voluntad.
Si la voluntad del ser humano está secuestrada por la conciencia ancestral, es dificil que suba de vibración, la vida sigue siendo caótica. La vibración en el ser humano no es un :estar o no estar, va por grados en la evolución.
Un individuo puede estar en una vibración, sólo de violencia, y subir de grado de evolución. El mismo individuo,ya no se hallará en una vibración absolutamente toda de violencia. Si ubica su voluntad en rechazar violencia, empieza a diminuir la frecuencia. En ese momento empieza a ubicarse en vibraciones mas compasivas (de amor), no siendo la vibración de amor. Pero ha adquirido un grado más en la evolución.
Ejemplo práctico: Si retrocedemos al nazismo, no hallaremos ningún nazi con el más mínimo grado de amor.
Cualquier dictador está exento de cualquier grado de amor. Los Gobiernos democráticos son algo más compasivos, aparentemente tiene en cuenta los deseos de su población.
En las familias sucede los mismo, y en las vidas personales exactamente igual. Una familia tiránica, no contempla los deseos de los hijos. Una familia algo más democrática contempla los deseos de su prole. Un individuo tiránico consigo mismo, no contempla sus deseos de vida real, un individuo mas democrático consigo mismo contempla sus deseos. Todas las comparaciones pueden hacerse de Mayor a Menor, Macro Kosmos, micro Kosmos. (Kosmos, individuo, individuos).
Es muy importante entender la vibración, porque el ser humano no se mueve en una vibración para el mismo y otra vibración para el resto de sus congéneres. Se halla en una vibración que aplica a los demás y se aplica a si mismo.
Ejemplo practico: Un individuo que juzga constantemente a los demás (los condena), se juzga constantemente a si mismo, se auto-condena por sus propios hechos. Generalmente no es consciente de ello, culpa siempre a los demás de su caos. Necesita ver todos los fallos ajenos para ocultase los propios.
Por más, que se oculte a si mismo el valor del juicio (la condena), vive pendiente del juicio. De la rigidez sobre sobre si mismo. Se tiraniza la propia vida, aunque cree que los tiranos son externos (los otros). La lucha es una realidad, interna y externa.
Hay vibraciones que son altamente tóxicas para la vida, el odio el rencor, de la no superación de experiencias en el pasado, pueden llevar al individuo a una vibración que genere frecuencias constantes de dolor, de más rencor, más odio, más victimismo. Ser consciente de ello y frenar la frecuencia, da paso a una vibración más alta de amor. O, bien, ejercer la voluntad en cambiar de vibración, al cambiar de vibración, se acorta la frecuencia de esa rigidez densa y dañina.
Por más razón que tenga una victima, el sentido, el sentimiento de victimismo la atrapará en una vibración densa de la que le costará salir, (a veces no se sale nunca), y esa frecuencia hará que toda la vida pase por ser la victima.
De una forma u otra, todos hemos sido victimas, al entrar en un personaje y diseño obsoleto con la vida y la consciencia.
Es un acto de evolución, de trascender un plano de vibración a otro, generalmente se hace por grados, cada grado avanza hacia otro grado de mayor vibración. (El victimismo no se supera, debe trascenderse).
Por ello, las verdades deben ser contempladas desde una objetividad, la subjetividad suele arrastrar a vibraciones densas y nefastas para la vida del individuo. Haya sucedido lo que haya sucedido en el pasado entender que ya no existe, es una prueba de superación, de trascender esa realidad densa, para ubicarse en una realidad más sutil, más amorosa con uno mismo y con lo ajeno.
Cada lector que medite y reflexione sobre ello.
El Yo inferior se ubica en las vibraciones densas y violentas. Ignora a la vez que es victima de su propia violencia.
El Yo superior o esencial, se ubica en las vibraciones sutiles, más amorosas, la vida toma su equilibrio con la paz interior.
El personaje debe abandonarse (el yo inferior), es un diseño estándar que ahoga el verdadero valor del individuo. Impide su realización, y su potencial interior. Es un diseño basado en el desequilibrio, en la tiranía (más menos grados), pero no contempla la vida en el aquí y el ahora, ni en su magnitud esencial.
Vive por y para la supeditación. Obedece y a su vez manda.
Cuanto más se ama un individuo ( a si mismo), más proyecta ese amor en las vidas ajenas a todo un entorno. El amor como la vibración más alta, no debe confundirse con el ego. El ego obedece a la tiranía del individuo, y se halla en las vibraciones bajas. Se auto castiga y castiga todo lo que le rodea. No duda en menos preciar la vida ajena, como no aprecia la propia. El amor es una esencia de vibración alta que ama todo por igual, lo propio y lo ajeno.
El ser humano que no genera amor por si mismo no puede proyectarlo en un entorno, y el que no ama un entorno (lo ajeno, la diferencia) no se ama a si mismo.
La conciencia ancestral lejos de la vibración del amor, confunde el amor con el sacrifico, el dolor, la esclavitud hacia el otro. Esto es ego.
Rechazar el valor de juicio, cada juicio conlleva una condena, un castigo. Rechazar el pasado y las experiencias traumáticas, deben ubicarse en el aquí y ahora, (otra vibración). Rechazar la queja victimaria. Todo lo que sea negativo y que impida la fluidez de la vida.
Ejemplo practico: si un individuo se posiciona en la culpa, (vibración de la culpa) para superar la culpa, no lo conseguirá nunca. Porque se halla en la vibración y la frecuencia de la culpa.
Por más que intente perdonar al otro, y demos por hecho que lo consigue, esa vibración en la que se halla, hará que acabe autoinculpandose.
Permanecer en una vibración negativa es un laberinto de dificil salida.
Cualquier vibración negativa se convierte en un pez que se muerde la cola, la superación no está en resolver lo sucedido, está en trascender esa baja vibración por una vibración más alta (de amor hacia uno mismo y lo ajeno).
*Se recomienda leer en el enlace del blog de Crecimiento Personal : Tú, eres importante. Las leyes de Kibalión (leyes Universales), especialmente la: Terecra Ley Universal o, Tercer Principo, La vibración.
La Cuarta Ley Universal o Cuarto Principio, La Polaridad. Y el capitulo de: El tabú de la Muerte, que se halla en las pestañas superiores del blog. Ayudará al lector a comprender mejor el contenido de la clase.

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