30 Octubre 2013
El depredador interno.
A lo largo de la historia de la humanidad, el individuo ha
ocupado personajes impuestos por la cultura y la educación. Dejando de un lado
el propio ser (el Ser Esencial). La supervivencia como prioridad, ha anulado durante siglos y milenios el verdadero potencial interior del individuo.
Como hemos mencionado en capítulos
anteriores la Era de Acuario, da un salto en esta percepción humana. El avance y el desarrollo de la consciencia
(evolución), entra en conflicto interno con la conciencia adquirida y el personaje.
El diseño estandarizado en las sociedades y heredado, ha creado y sigue creando victimas. Podríamos afirmar que todo individuo es victima de una u otra forma.
En
todas las sociedades hay individuos que se adaptan más (similitud) del diseño estándar
y creen sufrir o haber sufrido menos, e inclusive nada, la victima que
genera el personaje. Cuánta más consciencia posee un individuo, más rebeldía ejerce sobre el diseño heredado.
Hay victimas de mayor grado, como es, en los casos de
maltrato infantil. Cuando el ser humano no puede desarrollarse en su estado de
plenitud, genera agresividad. Es una consecuencia de la opresión vivida. En
toda la historia de la humanidad, sea cual sea el Credo o el Estado, han imperado y siguen imperando individuos altamente agresivos, (violentos).La agresividad puede ser: interna y externa.
La violencia externa se aplica siempre al exterior, (al
otro y/o, los otros). La agresividad interna es la violencia del individuo contra él mismo. Toda agresividad (violencia) se desarrolla en la percepción del enemigo.
Los enemigos pueden ser de
cualquier clase e índole. La agresividad
interna consiste en la bajo auto-estima y todas las derivaciones que provoca, la común en todos los casos, es la no aceptación de uno mismo, desde
la sumisión al otro u (otros), al odio personal.
Hay individuos que sólo
aplican la agresividad interna, por el contrario los hay que aplican ambas
agresividades, (suele ser más frecuente). Toda agresividad externa, viene dada por una agresividad
interna. Varían en la forma y el grado.
La victima se ha creado por entornos hostiles. La victima siempre se genera en la infancia,
(en el periodo de aprendizaje y de dependencia) . La conciencia del niño registra las referencias de vida (supervivencia)
y en ese periodo queda definido por el exterior y se auto-define. La conciencia a diferencia del cuerpo
físico, no pertenece al tiempo externo (lineal), pertenece al tiempo interno
(atemporal). La victima ignora por causa de la conciencia y el tiempo interno, que
no pertenece a un estado de dependencia (la infancia), y que posee un potencial
interno (consciencia) para trascender las secuelas de la victima (los hechos de un pasado). Generalmente
la victima queda atrapada en esa vibración del pasado.
El dolor y el trauma, impiden en multitud de
ocasiones, superar tiempos-espacios pasados. Se siguen viviendo en el presente la vibración de un pasado.
Los escenarios han cambiado, en el entorno hay nuevas personas, las experiencias son diferentes,
pero la victima sigue siendo victima. Sigue encontrando hostilidad en el
entorno. Por más que se esfuerce, la hostilidad sigue estando presente, es cíclica pero nunca desaparece.
El individuo ha pasado de un estado de victima real, (en la infancia) a un
estado de victimismo (adulto). En el (su) inconsciente sigue habiendo la referencia de
el mundo (la vida de su infancia), y la sociedad sigue siendo hostil. Al no ser conscientes de ello, los
individuos se esfuerzan y sacrifican, por
encontrar un exterior mas afín (menos hostil). Pero a pesar de los esfuerzos sigue repitiéndose la hostilidad. En mayor o menor grado.
La conciencia del individuo ha quedado en una vibración
dolorosa, he incapacitado para salir de esa vibración, culpa, y se auto-inculpa. Suma más victimismo, y más sufrimiento.
La victima, ha sido menospreciada e infravalorada (en la infancia).
Este sentimiento sigue presente en la conciencia, a pesar de que el individuo no se halla en la infancia (estado de dependencia), el sentimiento perdura porque el individuo es inconsciente, de que su vibración, está fuera del aquí y el ahora (tiempo presente, el adulto).
Para salir del victimismo (vibración altamente destructiva)
El primer paso es: tomar consciencia de haber sido victima.
Aceptarlo. Suele haber una negación a la aceptación de ser victima, y por el
contrario se lucha contra ello. La conciencia no acepta el ser victima, si lo
hiciera, estaría aceptando que el individuo está en fase de ser destruido (la
muerte), y la conciencia actúa para asegurar la supervivencia.
Este es un
factor, por lo que la victima lucha contra lo que le sucede y/ o ha sucedido,
pero no es consciente de aceptar que ha sido o es victima. La aceptación no constituye un peligro para
la vida (como cree la conciencia), la aceptación es una liberación del
individuo y de su conciencia atrapada en una vibración dañina. Un ser humano puede
pasar toda su vida de 0 a 80 años en una vibración determinada, en este caso la
vibración de la victima (victimismo en el adulto), genera más hostilidad y sufrimiento.
Aceptar los hechos es dar un paso de consciencia, un salto hacia presente. Abandonar un tiempo que no existe. Cerrar un pasado doloroso.
Segundo paso: tomar conciencia del victimismo. El victimismo induce a repetir experiencias hostiles.
Ser consciente de que la hostilidad viene
dada por experiencias, donde el individuo adulto se infravalora.
La infravaloración no le permite ver el grado de opresión que
recibe. La siente, sufre por ello, pero
sigue creyendo que es sólo, un factor externo, no un factor interno de
vibración. Esta atrapado en esa vibración, (no es consciente del depredador interno) y es, de esa vibración dañina, de la que tiene que salir.
Tercer paso: no juzgar, el valor de juicio externo, hará que el individuo se juzgue y se condene, (la
infravaloración hará que el sentimiento de derrota aumente).
Cajón superior, El Pasado. En el reside la victima. El origen de la infravaloración. (Conciencia)
Cajón central, Presente. En el reside El Ser Esencial con todo el potencial interno. (Consciencia)
La victima debe ubicarse en el cajón central, en aquí y el ahora, su espacio-tiempo-vida, como adulto independiente.
Ser consientes del aquí y del ahora, ni de un pasado ni de
un futuro, ello ayuda a cambiar de vibración, ir soltando la vibración del
victimismo.
La victima debe comprender esta realidad:
En la (su) infancia no ha sido contemplado como un ser esencial,
con valores internos propios. El menos precio adquirido, deja la secuela de
creerse (auto-definirse) como un ser inferior, para eliminar este sentimiento destructivo, el individuo lucha para cambiar el exterior o, huir de él.
Ninguna de las dos opciones dan el resultado esperado.
La lucha por cambiar el exterior (los otros), y la huida,
obedecen a la conciencia. La conciencia está adaptada para sobrevivir, no para vivir. La supervivencia escoge dos
opciones validas, una, cambiar al otro (someterle), otra, huir del lugar.
Pero veamos que sucede con la opción de cambiar al otro. Es exactamente lo que la victima ha recibido en su infancia (periodo de aprendizaje y dependencia). Se le ha ignorado por completo, su ser,
era tenido en cuenta como un ser hostil, y a esa hostilidad el adulto somete al
niño, (existen grandes traumas no superados de la infancia). Cada lector que situé su grado, según su infancia o problemática actual.
La huida, la segunda opción, es justo lo que la victima ha
recibido también. La huida física y/o emocional de del (los adultos), abandono en
la infancia, o el abandono emocional. El lector debe reflexionar, y ver que la victima
es hecha por victimas que no han sabido (involución), canalizar las victimas
que fueron en su infancia.
Los adultos han actuado por las dos opciones que la
conciencia tiene registradas. Cambiar la naturaleza de su prole, anulando su ser,
con los conflictos y traumas que ello conlleva, y han huido: físicamente, emocionalmente y/o, de ambas formas. La carencia afectiva es una huida emocional de los adultos, para con su prole.
Hay adultos que han vivido el
abandono físico y la carencia afectiva en sus infancias.Por el contrario los hay que sólo la carencia afectiva. Siempre existen grados en la victima y el victimismo.
En la Era de Acuario, la toma de consciencia, el ser humano
está preparado para dar el salto cuántico. Abandonar un pasado (estado de
dependencia), para asumir el presente (estado de independencia. Recuperar el potencial interior, (el potencial que fue
mermado en la infancia).
Y ser, un ser adulto exento del victimismo. El victimismo se
convierte en el gran depredador personal. Anula a la persona, y todo el potencial interior que posee. El victimismo como depredador, devora la voluntad real del individuo, y lo somete a un gran esfuerzo y sacrifico para obtener lo que desea: estudios, afecto, trabajo, etc... La conciencia lo mantiene en esa vibración negativa, creando más experiencias
nefastas y dolorosas.
La victima debe comprender, tomar consciencia, del tiempo
interno y del tiempo externo.
Cuando un niño no ha sido victima, es imposible que sea victima
de adulto, ya que no tiene registrado el victimismo (la hostilidad, la carencia emocional). No se halla en esa
vibración.
Pero, hoy por hoy, en diferentes grados y medidas, todos los individuos han sido victimas en
su infancia, el patrón, el diseño estándar de la sociedad, no estaba preparado
para seres libres, capaces, y auto-realizables desde su potencial interior.
En las relaciones amorosas de los adultos, es frecuente el
conflicto. Pasa de un estado de euforia en el principio, a un estado de frustración
con el tiempo. Esto sucede porque la mayoría de las parejas buscan el reconocimiento
en el otro. Un reconocimiento que no han tenido en la infancia. Este
reconocimiento, parece que es contemplado en el estado de euforia, después desaparece. La victima vuelve a quedar en un estado de
carencia emocional. Y seguirá buscando parejas que reconozcan su persona. Lo
que el individuo ignora, es que no busca el reconocimiento de su ser (su Yo Esencial), sino el
reconocimiento de la victima. (la victima que lleva dentro).
La victima necesita ser escuchada y comprendida, necesita
ser reconocida.La victima en tiempo real no ha sido escuchada, comprendida, y reconocida. La falta del reconocimiento de la victima (periodo de infancia) traumatiza al individuo. La conciencia del individuo anula esta aceptación,
(reconocimiento), y el individuo busca en el otro (los otros), el
reconocimiento.
El reconocimiento pasa por el propio individuo, (ser conscientes) aceptar,
haber sido victima de un personaje, un diseño hostil por el exterior. Negar (desechar) la auto-definición hecha en la infancia de lo que es, (ello sólo ha correspondido al personaje, no al ser esencial) Y tomar consciencia
(aceptar), que no es el ser menospreciado ni infravalorado. Esta descripción fue hecha por seres infravalorados, que luchaban contra la hostilidad que les suponía la presencia o actitud de su prole. Aceptar esta realidad entre el pasado y el presente. Pasado conciencia manipulada, presente consciencia del yo esencial con todos los valores propios.
Aceptar la diferencia entre un pasado (periodo de aprendizaje, y de dependencia) y el presente (periodo de adulto, independiente y auto-realizable).
La sentimiento
de infravaloración viene dado por la
infancia. Una infravaloración ejercida desde el (los adultos). La involución
impedía a los adultos ser conscientes de los verdaderos hechos. Victimas ellos,
crearon nuevas victimas. Su infravaloración, fue ejercida contra los hijos.
El lector debe tomar consciencia de los hechos objetivamente, y desechar la definición externa (de los otros) y la auto-definición de su persona, creada en la infancia por su conciencia manipulada.
El victimismo es un depredador que devora la vida en el presente, sólo subsiste en el pasado.
Es frecuente que la victima (victimismo), se queje. La queja es la necesidad de la victima en ser escuchada y reconocida como tal, para desechar la auto-definición infravalorada de si misma. La comprensión hacia la victima induce a que, la victima deje de serlo, la victima puede posicionarse en un estado más objetivo de los hechos ocurridos. No culparse, no infravalorarse. Pero la queja a diferencia de conseguir esto, aumenta el victimismo. Porque el verdadero reconocimiento no se halla en el exterior (en otros), sino desde la reflexión propia, desde la toma de consciencia en el factor tiempo, (interno, y externo), y desde la toma de consciencia de la edad adulta (independencia).
Seguir con la vibración del victimismo es seguir con el depredador interno. Debe desecharse la victima. Para ello hay que aceptarla, reconocerla, y re-ubicarla en el tiempo que le corresponde (el pasado). No el presente.
Muchos lectores pueden ser victimas en la actualidad de cualquier suceso injusto. El proceso es el mismo.
reconocer el hecho, ubicarlo en el pasado (ya ha sucedido), aunque sólo haga un mes o una semana.
La victima de hoy es la prolongación de la victima de la infancia.
El dolor provocará la necesidad de ser escuchado. De ser reconocido, para no infravalorarse. Recordar que la infravaloración es una secuela que está en la conciencia, no se ajusta a la realidad del ser esencial en este espacio-tiempo vida. El verdadero enemigo es el victimismo. La victima supera los hechos, el victimismo la somete a un tiempo atemporal.
Se recomienda leer las Leyes Universales o Principios de Hermes de Trismegisto en el Kibalión.
Podréis encontrarlas en el enlace de las pestañas de la derecha en el blog de Crecimiento Personal: Tú eres Importante.
Ayudará a la mayor comprensión de la clase.


No hay comentarios:
Publicar un comentario