15 Octubre 2013.
En el capítulo anterior, hablábamos de la dependencia emocional en la pareja. De cómo, nace ésta, por la necesidad de la supervivencia, en la estructura del clan (diseño ancestral).
A medida que, el ser humano avanza en la evolución, y va tomando consciencia de su realidad esencial, aparecen los derechos humanos. La evolución, va generándose por grados de consciencia, a lo largo de la historia de la humanidad. En la actualidad, el siglo XXI, la consciencia está, en la formación, de dar el salto cuántico. Las formas ancestrales, han quedado obsoletas, para las necesidades del ser, (el individuo) de nuestros tiempos.
Como se ha explicado en capítulos anteriores, el tiempo en la conciencia y la consciencia no es lineal, sino atemporal, (tiempo interno), y no obedece a un ritmo biológico, sino, a un ir eliminando personaje y conciencia obsoleta, para resituar al individuo, en las verdaderas necesidades del aquí y el ahora. La eliminación, de un gajo de percepción limitada (conciencia ancestral), por la ampliación (no limitada), de la consciencia esencial, con la formas de vidas presentes.
En el símil de la cómoda, podemos ver cajones, el superior (pasado), el central (presente), y el inferior (futuro). Desde el cajón superior, todo es limitación y dependencia. No puede estructurarse desde el plano, o conciencia ancestral, un futuro libre. La libertad del ser esencial, en ser.
Todo futuro estructurado (deseado y planeado), desde la conciencia ancestral (cajón del pasado), no se materializará, como un futuro de libre acción y pensamiento, (compartir).
La dependencia emocional, impide la realización del ser, ya que antepone la seguridad del clan, a la libertad del individuo. Por eso, los futuros planeados en las relaciones de parejas, suelen acabar con el vacío interior, la no comunicación real y el conflicto emocional entre ambos.
La dependencia, sólo es viable, desde el sacrificio de la anulación del "yo esencial".
Durante milenios ha sido la forma clásica, en todas las culturas, para mantener a los clanes vivos, (asegurar las vidas de los individuos). Pero la evolución del ser humano, y con él, la consciencia, demanda la libertad esencial. El libre compartir con el otro, sin renunciar a ser uno mismo.
En el capítulo anterior, se explicaba, que la dependencia emocional, suele pasar desapercibida. Vamos ha hacer un análisis, de esta parte de la dependencia.
En la herencia adquirida de nuestros antepasados, y de manera involuntaria por padres y abuelos (sin ir más lejos), existe la necesidad de culpar al otro. La culpa.
El sentimiento de culpa, deja al individuo, en un estado recesivo (no actúa). Su voluntad merma, disminuye ante lo que debe hacer (las acciones de la vida). Las decisiones, y acciones quedan bloqueadas por este sentimiento destructivo.
A pesar de este sentimiento, (la culpa) el individuo puede y/o, lleva a cabo sus decisiones de hacer. Pero eso le conlleva remordimientos, porque en su interior al aceptar la culpa, cree que esta haciendo un mal, (un agravio a la persona que lo culpa).
A pesar de este sentimiento, (la culpa) el individuo puede y/o, lleva a cabo sus decisiones de hacer. Pero eso le conlleva remordimientos, porque en su interior al aceptar la culpa, cree que esta haciendo un mal, (un agravio a la persona que lo culpa).
Los remordimientos, pueden quedar camuflados, y el individuo, no siempre es, consciente de ellos. Pero la persona sentirá, que debe algo (al culpador). Se genera el sentimiento de deuda.
El sentimiento de deuda, quedará en la conciencia. Y, antes o después saldrá a flote, en la vida del individuo.
El sentimiento de deuda, quedará en la conciencia. Y, antes o después saldrá a flote, en la vida del individuo.
Este sentimiento de la deuda, para con el otro es, un sentimiento destructivo, impide la libertad de movimiento, y de ser. El individuo no actúa libremente. Asume, ser el responsable de la desgracia del otro. Cuando esto sucede, lo que realmente está sucediendo es: Un chantaje emocional.
En la antigüedad, esta dependencia era necesaria, por un acto de supervivencia. Hacer sentir culpable al otro, y responsabilizarlo de la desgracia del clan, para evitar las acciones individuales (libre pensamiento y acción).
Hoy en día, sólo causan desequilibrio emocional innecesario entre las personas.
La culpa, como se ha mencionado en capítulos anteriores, debe ser eliminada, entender que obedece a un tiempo que ya no existe, ni tiene razón de ser, en nuestros días, con las relaciones de pareja, (ni ninguna relacion afectiva).
No aceptar la culpa, rechazar la culpa, es un paso hacia el cajón central, hacía la materialización de la consciencia esencial, ya creada en el individuo. Saber que el acto de culpar, siempre obedece a un chantaje emocional.
El chantaje emocional, sitúa a la otra persona en un estado de angustia; por lo que desea hacer, como ser libre y esencial, y a la vez, siente, que de hacerlo, esta generando el dolor o, el fracaso en el otro individuo. Y, de no actuar como ser libre, siente, por el chantaje emocional, el fracaso y la irrealización de su propio ser esencial, su "yo".
Culpar a otros es: ejercer el chantaje emocional, el cual, no dará ningún equilibrio emocional, y por el contrario, se entrará en una espiral de dolor, de fracaso, y de irrealización personal, tanto el que culpa y que acepta la culpa. La conciencia ancestral, toma las riendas de la vida emocional, en lugar, de ser dirigida por la consciencia, en el aquí y el ahora, en la libertad de elegir y compartir.
La dependencia busca en el otro, la imagen esperada, no la realidad del otro, como ser esencial. Cuando esta imagen falla, y siempre falla, el desencanto tiende a culpar, a responsabilizar al otro del fracaso. El ser humano no es, ni puede ser, la imagen esperada del otro.
Esto sólo ha podido ser en parte, por la necesidad de la supervivencia, y aceptar la anulación propia, por el bien general del clan. La dependencia es la supeditación, (supeditarse al otro), anulándose como ser.
Desde mediados del sigo XX, esta anulación que, fue vigente durante milenios, empieza a ser un antagonismo en las vidas de los individuos.
La imagen esperada del otro
La dependencia emocional, no actúa solo en las parejas, es una actitud no superada o, trascendida de la conciencia ancestral. Actúa en todas las relaciones afectivas.
Los padres esperan y desean, que sus hijos sean, como ellos han imaginado. Es frecuente, que los padres pasen las (sus) frustraciones a sus hijos, esperando que estos resuelvan, lo que ellos no han podido resolver en sus vidas. Se carga a los hijos con responsabilidades propias (de los padres).
Recordemos a Marta, nuestro personaje ficticio. Ella quería hacer ballet, pero sus padres decidieron que la natación era mejor. En ese momento, Marta, empieza a anular su yo esencial, para desarrollar el deseo de los padres. Marta anula una parte creativa de su ser esencial, para entrar en competición, con algo que no le gusta, y que no podrá, desarrollar desde el equilibrio personal, sino, desde el sacrifico, para no defraudar a los padres.
Los padres, no son conscientes, de que la natación, no es una necesidad del "yo" de Marta, sino una necesidad de ellos. Y delegan en Marta, los triunfos que ellos no han conseguido. Este es un ejemplo sin grandes complicaciones. Que cada lector, medite en todo aquello, que ha tenido que hacer para satisfacer las necesidades de otros, y que sólo, le han generado sacrificio. Un sacrificio, que por otra parte, no ha dado resultados óptimos, ya que que el ser esencial de cada individuo, no puede suplantar la necesidad del otro, sino, desarrollar, su propio yo esencial, en este espacio-tiempo-vida.
La dependencia emocional es, una espiral, que va enredándose en todas las relaciones afectivas.
Los hijos, suelen esperar que los padres sean, según su deseo o, imagen creada. En la adolescencia, cuando empiezan a abandonar la infancia, y con ella, el estado de dependencia, es, cuando el conflicto entre padres e hijos aumenta.
Padres e hijos no suele entenderse, porque ni los unos ni los otros son, la imagen creada y esperada del otro. Y así, sucede en cualquier lazo afectivo que interviene la dependencia emocional.


No hay comentarios:
Publicar un comentario